jueves, 12 de abril de 2012

Muerte de un ángel rojo

- "Voy a matarte" - Fue una frase sencilla y redundante, la escuché de sus labios finos, manchados de sangre; la vi en su mirada elocuente, en su furia asesina de ángel negro. Por esto no lo vi venir. No vi el rápido movimiento de su cuerpo herido, el revuelo de plumas negras. El brillo rojizo en el filo de su espada.

No pude esquivarlo. Podría decir que el mundo se volvió negro... Mentiría... Porque el mundo se volvió rojo. Dolor, sangre... Nada más. En una vergonzosa y aparatosa caída; me derrumbé a los pies de mi enemigo. Me envolví en mis alas de pluma cobriza y alcé la mirada para ver a mi verdugo una última vez.

Una fría sonrisa de satisfacción perdida en medio de una mueca de dolor por las heridas recibidas, una mirada negra elocuentemente victoriosa y sangre goteando entre los dedos de una mano aferrada a una aparatosa herida en un costado fue lo último que mi mirada anaranjada, como el nuevo amanecer que nunca vería, presenció.

Y, una vez más, mi mundo se tornó rojo.


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