Con cada puesta de sol
el tenue humo suspendido
acaricia mis silencios.
Con cada aliento que exhalo
volátil aire me clava contra el suelo.
Cada movimiento de pensamiento
encadenado.
Los dedos se deslizan lentamente
sobre el nacarado teclado,
blancas y negras,
notas de belleza dispar
cuidando el delirante nacimiento.
Deseado dormitar sin imágenes.
Perderse sin pensamientos.
Con cada latido
obstinado, mecánico
mis sueños viajan hacia los mundos
de quizás alguna vez.
Y me ato a las cuadradas teclas
buscando un respiro.
viernes, 3 de agosto de 2012
En desnudez...
Nunca antes había estado a la luz de una vela,
de una forma tan pura, desnuda, entre sombras.
Palpando las perfectas fallas de mi propia maqueta,
mi vestidura única de tejido epitelial, una sola prenda.
No me uno al fuego, solo porque ardería la vestidura
que es apenas obsequiada, apenas emancipada,
me tomo a pecho la cuestión de castigar la figura,
me libero en mi desnudez, me sofoco en el vacío, abro las alas con la tonada.
El tiempo debería ser lento de vez en cuando,
el agua y el cielo podrían ser más azules, ¿Porqué no el suelo?
somos los hombres los que deberíamos estar volando...
de una forma tan pura, desnuda, entre sombras.
Palpando las perfectas fallas de mi propia maqueta,
mi vestidura única de tejido epitelial, una sola prenda.
No me uno al fuego, solo porque ardería la vestidura
que es apenas obsequiada, apenas emancipada,
me tomo a pecho la cuestión de castigar la figura,
me libero en mi desnudez, me sofoco en el vacío, abro las alas con la tonada.
El tiempo debería ser lento de vez en cuando,
el agua y el cielo podrían ser más azules, ¿Porqué no el suelo?
somos los hombres los que deberíamos estar volando...
lunes, 23 de julio de 2012
Mala costumbre
Soy la mala costumbre
que desordena tu coherencia,
la inquietante diferencia
que en coincidencia te trae,
el adelante del detrás
del intento que te tienta,
la cuerda que te suelta
donde te quema el soltar.
Soy el rocío que moja
las sábanas de tus instintos,
la tinta de lo prohibido
volcándose en tu tintero,
la valentía del miedo
volviendo por la batalla,
el fin que acaba
con las vallas del silencio.
Soy el nombre que desnudas
en humedad de tus labios,
el verbo del abecedario
que sacude tus letras,
la sabia consecuencia
de la savia de tus cauces,
la sombra de la calle
donde descalzas tu huella.
Soy el tiempo que detienes
en redes de tu suspiro,
la piedra del camino
a tiro de tu tropiezo,
el constante regreso
al punto de partida,
la historia ya sabida
contándose de nuevo.
que desordena tu coherencia,
la inquietante diferencia
que en coincidencia te trae,
el adelante del detrás
del intento que te tienta,
la cuerda que te suelta
donde te quema el soltar.
Soy el rocío que moja
las sábanas de tus instintos,
la tinta de lo prohibido
volcándose en tu tintero,
la valentía del miedo
volviendo por la batalla,
el fin que acaba
con las vallas del silencio.
Soy el nombre que desnudas
en humedad de tus labios,
el verbo del abecedario
que sacude tus letras,
la sabia consecuencia
de la savia de tus cauces,
la sombra de la calle
donde descalzas tu huella.
Soy el tiempo que detienes
en redes de tu suspiro,
la piedra del camino
a tiro de tu tropiezo,
el constante regreso
al punto de partida,
la historia ya sabida
contándose de nuevo.
martes, 10 de julio de 2012
El bello beso del silencio
Nadie debería exigir
lo que no es capaz de cumplir
y menos aún reprochar
atenciones, halajas o soluciones.
Cuando el único remedio
que uno ansía y necesita para sobrevivir
a la cortina de humo,
es el bello beso del silencio.
La caricia extrema de aquella soledad
que se manifiesta
cuando uno la busca con paciencia,
con premeditación y con urgencia.
El silencio de escucharse a si mismo,
el pulso de tu diversidad,
el compás que marca
el minutero de tu devenir,
el latido de tu bienestar.
Ver para creer
y como decía el guión
de aquel bonito largometraje de sentidos
y experiencias escuchadas:
¡Las personas nunca cambian
lo que cambian son las circunstancias
que suceden a esas personas!
Zambullirse en el fondo del mar,
aislarse de la cotidianidad,
que inflige una muchedumbre
que apenas te dice nada.
Exprimir al máximo
esos bellos besos de amor,
dormir sobre el mismo lecho
de una oscura suerte que a cada paso
que emites te acompaña y se te desvanece.
Conversar a solas
con más nadie más
que con el espíritu de tu bondad,
procurando encontrar en aquel más allá
algo más que reflexiones escritas
que no te hagan sentir mal.
En el centro de cualquier epicentro,
dentro del más ensordecedor diluvio,
entre tormentas de paz y de guerra,
en mitad de una costumbre de gritos y miedos.
Siempre, en el centro de todo ello
se encontrará ese bello beso perdido
que tantas veces se busca
y que muy pocas veces se encuentra.
Perdido para no ser hallado,
casi olvidado por voluntad propia,
despojado de pecados capitales,
aún faltando a preceptos
por los que en otros tiempos
separarían de tu cuerpo tu cuello.
Como una brisa matutina
que despeina pero no altera la empatía,
como una sonrisa
que hacer estirar las comisuras de las reinas.
Viento y paz,
hoguera y llama que no quema.
Solidaridad extrema
y amplitud de los cinco sentidos,
para poder escuchar, hoy y aquí,
mucho más allá del verbo oír.
Un beso cálido y liviano,
el beso de aquel pobre diablo
con vestimentas de mediano,
cuyo pañuelo al cuello
lo delata como caballero, austero y soberano.
Viento, sal de océano y tempestad.
Calmada,
como el querer siempre estar en esa paz,
en esa calma meridiana,
que te imprime el sello
de ser asocial.
Nadie debería exigir
lo que no es capaz de cumplir
ni tan siquiera a sí mismo.
No creo que exista alguna senda
por ese devenir
que nos conduzca a la jungla
donde poder llegar a ser feliz.
Necesidad es sobrevivir.
Soledad y silencio, a veces,
vida y calma,
paz, aire, pureza
lo que no es capaz de cumplir
y menos aún reprochar
atenciones, halajas o soluciones.
Cuando el único remedio
que uno ansía y necesita para sobrevivir
a la cortina de humo,
es el bello beso del silencio.
La caricia extrema de aquella soledad
que se manifiesta
cuando uno la busca con paciencia,
con premeditación y con urgencia.
El silencio de escucharse a si mismo,
el pulso de tu diversidad,
el compás que marca
el minutero de tu devenir,
el latido de tu bienestar.
Ver para creer
y como decía el guión
de aquel bonito largometraje de sentidos
y experiencias escuchadas:
¡Las personas nunca cambian
lo que cambian son las circunstancias
que suceden a esas personas!
Zambullirse en el fondo del mar,
aislarse de la cotidianidad,
que inflige una muchedumbre
que apenas te dice nada.
Exprimir al máximo
esos bellos besos de amor,
dormir sobre el mismo lecho
de una oscura suerte que a cada paso
que emites te acompaña y se te desvanece.
Conversar a solas
con más nadie más
que con el espíritu de tu bondad,
procurando encontrar en aquel más allá
algo más que reflexiones escritas
que no te hagan sentir mal.
En el centro de cualquier epicentro,
dentro del más ensordecedor diluvio,
entre tormentas de paz y de guerra,
en mitad de una costumbre de gritos y miedos.
Siempre, en el centro de todo ello
se encontrará ese bello beso perdido
que tantas veces se busca
y que muy pocas veces se encuentra.
Perdido para no ser hallado,
casi olvidado por voluntad propia,
despojado de pecados capitales,
aún faltando a preceptos
por los que en otros tiempos
separarían de tu cuerpo tu cuello.
Como una brisa matutina
que despeina pero no altera la empatía,
como una sonrisa
que hacer estirar las comisuras de las reinas.
Viento y paz,
hoguera y llama que no quema.
Solidaridad extrema
y amplitud de los cinco sentidos,
para poder escuchar, hoy y aquí,
mucho más allá del verbo oír.
Un beso cálido y liviano,
el beso de aquel pobre diablo
con vestimentas de mediano,
cuyo pañuelo al cuello
lo delata como caballero, austero y soberano.
Viento, sal de océano y tempestad.
Calmada,
como el querer siempre estar en esa paz,
en esa calma meridiana,
que te imprime el sello
de ser asocial.
Nadie debería exigir
lo que no es capaz de cumplir
ni tan siquiera a sí mismo.
No creo que exista alguna senda
por ese devenir
que nos conduzca a la jungla
donde poder llegar a ser feliz.
Necesidad es sobrevivir.
Soledad y silencio, a veces,
vida y calma,
paz, aire, pureza
y siempre, siempre
vuelta a casa.
lunes, 2 de julio de 2012
¿En qué momento?
¿En que momento
decidí vivir sin ti?
¿Cuando me convertí
en todo aquello
en lo que nunca debí?
Quizá allí,
entre atisbos de ensoñaciones
o entre las huellas de la madrugada,
sea donde únicamente me sienta bien.
Los días perfectos no existen
y el destino, ya comprendí,
es otra de aquellas historias románticas
que nunca terminan bien...
No hay bastiones
que no se puedan traspasar,
ni castillos
que no se puedan conquistar.
No existen reyes cuyo reinado
haya durado toda la eternidad.
No existen vidas completas
solamente momentos como los pasados...
Momentos como éstos,
momentos donde uno se muestra
tal y como verdaderamente es.
Momentos en los que se destruye,
momentos en los que se ama,
momentos en los que uno se pierde.
¡Momentos!
Momentos como éstos,
momentos donde uno se muestra
tal y como verdaderamente es.
Momentos en los que se destruye,
momentos en los que se ama,
momentos en los que uno se pierde.
¡Momentos!
Los ramos de rosas
siguen aquí junto a mí
entre pétalos y mariposas...
Y sin embargo las flores
no están hechas para mí.
Cada noche entre sábanas e insomnios,
me dejo ir tan libre como presa
y cuando regreso...
descubro que nunca me fui.
La cuenta atrás
no la marca un reloj.
Las noches no son tan oscuras
cuando uno anhela con fuerza
atrapar un sueño
y convertirse en su dueño.
¿Cuando decidí vivir sin ti?
Fue mientras me dejabas ir
o mientras dejaba
que se acercasen
hasta mí las montañas.
¿En que momento
tomé la decisión
de hacer caso omiso
a mi corazón?
¿En qué momento me fui?
Tener miedo no es bueno;
pero a veces ese miedo
si uno sabe hacerse con él
se convierte en un fiel consejero.
No quiero paz si ello supone dejar de soñar.
Dime pues:
¿En que momento lo hice?
¿Cuando decidí
vivir y morir sin ti?
domingo, 24 de junio de 2012
Cada día sin sonrisas
Comportarse bien,
actuar según las reglas,
ser bueno y fiel,
comprometerse y no enfurecer.
Admitirse tal y como se es...
Ser feliz es sonreír
sobre todo y por encima de todo,
ser feliz es hipotecar
los sentimientos a tiempo completo.
La sonrisa es un bien
y es fantástica
porque es gratuita.
Un gesto altruista,
el que más llena,
el que más alegra,
el que más emociona.
La sonrisa
es una bella señorita
que te atrapa, que te invita,
que te sueña y que te mata...
Que te ama, que te engaña,
que te une, que te separa,
que te ayuda, que te engalana,
que te absorbe, que te fascina;
pero jamás te deja indiferente.
Sonreír es vivir
y poder llegar
a sonreír es,
sin duda, sobrevivir.
Nada cuesta, nada vale...
Su precio es insignificante
para lo que aporta.
Sin embargo
su valor es misterioso,
majestuoso, enigmático
y grandioso.
Sonreír es un acto innato,
sin duda,
el mejor de los ratos,
el momento de tu alma
cuando tu corazón juega
sus mejores bazas.
La sonrisa es la reina de la fiesta,
la anfitriona de la mesa,
la mejor carta de la baraja,
el mejor regalo de los niños,
Admitirse tal y como se es...
Ser feliz es sonreír
sobre todo y por encima de todo,
ser feliz es hipotecar
los sentimientos a tiempo completo.
La sonrisa es un bien
y es fantástica
porque es gratuita.
Un gesto altruista,
el que más llena,
el que más alegra,
el que más emociona.
La sonrisa
es una bella señorita
que te atrapa, que te invita,
que te sueña y que te mata...
Que te ama, que te engaña,
que te une, que te separa,
que te ayuda, que te engalana,
que te absorbe, que te fascina;
pero jamás te deja indiferente.
Sonreír es vivir
y poder llegar
a sonreír es,
sin duda, sobrevivir.
Nada cuesta, nada vale...
Su precio es insignificante
para lo que aporta.
Sin embargo
su valor es misterioso,
majestuoso, enigmático
y grandioso.
Sonreír es un acto innato,
sin duda,
el mejor de los ratos,
el momento de tu alma
cuando tu corazón juega
sus mejores bazas.
La sonrisa es la reina de la fiesta,
la anfitriona de la mesa,
la mejor carta de la baraja,
el mejor regalo de los niños,
el capricho de un suspiro...
La sonrisa es la eternidad
transformada en instante..
la sonrisa es un bien,
la sonrisa es un don,
la sonrisa es un honor detrás de otro.
Sonreír es vivir
que a nadie le quepa
la menor duda.
Cada día sin sonrisas
un ángel muere en el cielo,
una rosa se marchita en el paraíso
y un oasis se seca en el desierto.
Cada día sin sonrisas
un pajarillo oculta su canto,
una sirena se pierde en el océano
y un poema es olvidado en el ocaso.
Cada día sin sonrisas
un campo es devastado,
una estrella pierde el rumbo en el universo
y un mago olvida su mejor truco.
Cada día sin sonrisas
un amor es abandonado,
una pasión es destrozada
y un camino deja de ser atravesado.
Cada día sin sonrisas
una nota musical desafina,
una luz es apagada
y una sombra queda ensimismada.
Cada día sin sonrisas
la vida deja de ser vida,
el tiempo se congela
y la nostalgia traiciona a la poesía...
Cada día sin sonrisas
todo esto que aquí yace escrito
aunque me pese se olvida...
… cada día sin sonrisas …
La sonrisa es la eternidad
transformada en instante..
la sonrisa es un bien,
la sonrisa es un don,
la sonrisa es un honor detrás de otro.
Sonreír es vivir
que a nadie le quepa
la menor duda.
Cada día sin sonrisas
un ángel muere en el cielo,
una rosa se marchita en el paraíso
y un oasis se seca en el desierto.
Cada día sin sonrisas
un pajarillo oculta su canto,
una sirena se pierde en el océano
y un poema es olvidado en el ocaso.
Cada día sin sonrisas
un campo es devastado,
una estrella pierde el rumbo en el universo
y un mago olvida su mejor truco.
Cada día sin sonrisas
un amor es abandonado,
una pasión es destrozada
y un camino deja de ser atravesado.
Cada día sin sonrisas
una nota musical desafina,
una luz es apagada
y una sombra queda ensimismada.
Cada día sin sonrisas
la vida deja de ser vida,
el tiempo se congela
y la nostalgia traiciona a la poesía...
Cada día sin sonrisas
todo esto que aquí yace escrito
aunque me pese se olvida...
… cada día sin sonrisas …
miércoles, 6 de junio de 2012
Desdén
Monotonía:
burbuja invisible que se revienta
en el espacio del desgano.
Aire enrarecido de polución,
ambiente levitando oscuridad,
armonía melosa de penumbras.
Fatal hostigamiento
de una biosfera cansina,
ingenuo palpitar de ocio
y de modorra.
Emoción límpida,
Aire enrarecido de polución,
ambiente levitando oscuridad,
armonía melosa de penumbras.
Fatal hostigamiento
de una biosfera cansina,
ingenuo palpitar de ocio
y de modorra.
Emoción límpida,
tiempo que pasa
como estela ulterior.
Aburrimiento dulce,
ablución de penas,
sentimientos atroces
envenenan un instante silente.
Hipérbaton ordenado de evocaciones,
espanto sibilino,
lugar en donde se trituran mis ánimos.
Una infernal abulia corta mi garganta,
un jarabe de hastío enmudece mis sentidos.
como estela ulterior.
Aburrimiento dulce,
ablución de penas,
sentimientos atroces
envenenan un instante silente.
Hipérbaton ordenado de evocaciones,
espanto sibilino,
lugar en donde se trituran mis ánimos.
Una infernal abulia corta mi garganta,
un jarabe de hastío enmudece mis sentidos.
La luna se puso negra y nadie lo ha notado.
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