martes, 14 de mayo de 2013

Si le diesen la opción

A veces pensé
que ante determinadas situaciones,
si el corazón hubiese tenido alas
ya se habría lanzado al vacío.

Entre cambios climáticos
y tormentas de sensaciones,
entre canciones y ecos de trompeta ,
la vida se seguiría midiendo 
por campos de batalla.

Y aún así,
si el corazón pudiese detenerse
para poco después volver a latir,
seguramente dudaría si seguir así,
callado y feliz
sin intentar combatir para sobrevivir.

Puede que no exista la palabra.
Puede que si la pronuncio
mi destino entre cenizas arda.

Puede que muera y viva 
dentro de ti,
o incluso cabe la posibilidad
de que jamás lo haya hecho.

Puede que una pesadilla
sea una prolongación maldita,
de un sin vivir
y que aún así, sea compensada
con gratas veladas de porvenir.

Y sin embargo, sigo aquí,
escribiéndole canciones 
a todo aquello que me permita
ser yo misma. 

Aunque vague 
por desiertos de soledades
y me tope de bruces 
con mi propio espejismo.

Aún así
donde muchos 
solo ven egoísmo,
yo sigo viendo supervivientes.

Y creo firmemente
que si al corazón le ofreciesen 
como opción,
enfrentarse a si mismo,
lucharía 
hasta las últimas consecuencias.

Porque aún existiendo
la posibilidad de caer derrotado,
lo habría hecho 
ante un digno y honorable adversario:

¡Él mismo!

sábado, 20 de abril de 2013

Tus ojos color Estambul

 No sé donde me conducirán
las olas de mis propias metáforas.

Añoro el testigo de mi locura,
la melancolía
que nunca me abandona...

Añoro el semblante tranquilo
de esa chica feliz
que a veces se hace llamar, yo
y disfraza sus mejillas con el rostro
de una fanática arlequín.

No sé si podré
o simplemente me conformaré,
pues la fugaz melodía que me atrapa
cuando me siento ante tu fotografía,
es demasiado bella para ser olvidada,
porque un recuerdo como ese
es, amor mío, pura poesía.

Los besos que te negué
y guardo en el desierto
de mis épocas pasadas.
Las caricias que olvidé
o repartí sin conciencia.

Los suspiros que nunca suspiré
y esperan impacientes, mi vida,
a que el vaivén
de los versos blancos de mi pluma
los lleve ante tu presencia.

Todo eso yace escondido
en el fondo de un cofre de oro
como mi más lindo tesoro.

Necesito tan poco
que a veces ese poco,
me parece un mundo
y si no lo escalo, o lo atrapo,
me mato o me muero.

¿Porque?, por qué no escribirlo,
no hay día más bonito
que aquel en el que tu
pronunciaste un te quiero.

A veces me haces sentir,
como me gustaría sentirme de por vida
y en ese sentimiento me invento
de principio a fin.

Siempre aparecen
tus ojos color Estambul,
como verde esperanza,
como un azul de mar,
cuando intento escribir esta poesía.

No sé donde me conducirá
la locura de saber esperar;
pero llegue hasta donde llegue
siempre estarás tú.

Conmigo o sin mí,
allí estarás porque allí estaré yo,
clamando promesas a los vientos
y enviando suspiros 
a los astros del firmamento.

Tú me has dado la felicidad eterna
de saberme una buena persona
y a tu lado soy,
una mujer más buena y honrada.

Tú me has entregado la potestad
de conquistar mi propia voluntad,
tú me has dado el remedio
para él que no encuentro consuelo.

Y aunque te falle cien veces seguidas,
te amaré hasta que separen
de mi piel mis costillas,
porque de mi barco su quilla,
es como el alma susurrante
que siempre calla y nunca habla.

El tiempo será el fiel testigo
del amor que te negué
y del que te oferté sin pedirte,
ni tan siquiera, de tus labios un capricho.

El tiempo me acabará devolviendo
toda esta tinta derramada
y cuando lo haga, mi niño,
que lo haga recostado sobre una cama
acariciando tu pelo
y sirviéndote mi pecho
de tierna y bella almohada.

No, hoy no pronunciaré un te quiero
aunque por dentro me muera
y tenga ganas de pronunciarlo,
y no lo haré porque me guardaré,
para mis adentros
este desgarrador amor que por ti siento.

Puede que no sea
la mujer más romántica del mundo;
pero si algo soy,
es un argumento repleto de versos prohibidos
que cuelgan de cada uno de tus requiebros.

Así pues y si por casualidad
alguna otra vez
te asaltan dudas,
no olvides nunca,
que en mis poemas y en mis letras
se esconde la esencia
de un amor con nombre y apellidos.

Puede, vida mía, que no sea
la mujer más romántico del mundo;
pero si algo soy,
es un argumento repleto de versos prohibidos
que cuelgan de cada uno de los hilos
del antifaz de mi conocimiento.


¡Ah!, se me olvidaba hacer caso omiso
a mi propia vanidad
y por si acaso y solo por si acaso:

En vez de un TE QUIERO,
te envío un TE AMO,
envuelto 
con el primer beso de enamorados
que ambos dos nos dimos...

miércoles, 10 de abril de 2013

Y digo yo...

Si río, porque sonrío,
si callo, que otorgo,
si corro, que huyo,
si me paro, que no aguanto...

Si me emociono
con poemas y notas musicales,
que soy demasiado mujer...

Si no me fío de la gente, 
no llegaré nunca
a ninguna parte...

Si mis amig@s los cuento
con una mano 
y me sobran dedos, 
entonces que soy muy desgraciada,
porque quien tiene un amigo,
tiene un tesoro.

Si me levanto mustia y taciturna,
que hay que ver 
la cara que tengo...

Si hago gracias
y quiero ser yo,
que no me tomo nada en serio.

Si voy, porque me encamino,
si vengo, porque retorno,
si sueño, porque fantaseo,
si contemplo, porque observo.

Si maldigo mil veces al destino,
entonces que yo soy 
mi propia enemiga. 

Si busco silencio, 
ese día, a mi paso,
parece haber caído 
un meteorito sideral.

Y a eso sí 
lo consideran un milagro...

Si busco compañía,
que claro, que ahora
precisamente ese día
pues que no, 
que no existe la compañía.

Si no puedo decidirme 
entre las estrellas y la luna,
que no me merezco a ninguna.

Y cuando lo único que deseo 
es estar sola y escribir poesía,
entonces la antesala de mi mundo 
se inunda de seres humanos
a los que no deseo, ni deseaba, ni desearía.

Si me rindo,
que soy una cobarde.

Pero sin embargo,
si lucho hasta que 
me falten las fuerzas,
entonces para que va nadie a ayudarme...

Si camino a pies descalzos,
que por qué no 
me compro unos zapatos.

Si no beso en la primera cita,
que soy una romántica.

Si digo la verdad,
que soy muy directa
y que incluso peco 
de poco correcta.

Pero si miento, 
entonces cometo perjurio,
ya que mentir, 
es poco más que un pena capital
en estos tiempos tan inciertos...

Si tengo insomnio,
que le doy 
mucha importancia a las cosas.

Y si duermo bien,
¡claro!
como yo apenas tengo problemas
pues eso, pues que soy una perezosa.

Y digo yo:
¿Y si un día me levanto
y durante todo ese día
decido aliarme con el diablo
y mandarlo todo a la mismísima mierda?

martes, 26 de marzo de 2013

Hablo

Cuando el viaje deja detrás
las gotas caídas sobre la hierba
de tu propia libertad.

Cuando un de repente
deja de ser una sorpresa,
para convertirse en una eternidad.

Cuantas veces deseé
arrancar un demonio al infierno
y traérmelo conmigo.

Y así poder mostrarle
con toda crudeza,
cómo se vive, se ama y se muere
alejado de la realeza.

Cuantas veces soñé
con robarle las alas a un ave
para poder volar, libre,
sobre la propia humanidad.

Tanto tiempo conmigo,
tanto tiempo luchando contra mí
y tanto tiempo amando ese porvenir
que yo sola me prometí.

Como la vida y la muerte,
como la suerte y la tragedia,
como el sol y la luna,
como Jeckyll y mister Hide...

Las palabras
no se las lleva el viento... no
las palabras,
se desvanecen lentamente en el tiempo.

La felicidad se prueba,
se saborea dulcemente
deteniendo el paladar
en pequeños instantes
regodeándose en ella.

“Ya habrá tiempo
más tarde para lamentarse”.

Solo conozco de primera mano
un sentimiento
y no se llama fortaleza,
no creo que tampoco
se trate de lealtad o paciencia.

Hablo de un traje de gala,
una ilusión ficticia,
que te obliga a levantar el rostro
aún a sabiendas que te volverán a golpear.

Hablo y escribo sobre ello.
Hablo de mantener viva la sangre,
de gritar cuando nadie te oiga,
de tensar y tensar la cuerda
para que nunca jamás permanezca floja.

Hablo de sobrevivir
por muy mal que se pinten las cosas.
Hablo de dibujar
un arco iris sobre las cenizas de la felicidad.

Hablo de crear un camino nuevo
para la esperanza,
hablo de cantar y llorar,
hablo de dolor y del poder de acariciar...

Hablo de tragar
aunque el nudo de la garganta te asfixie,
hablo de escapar hacia delante,
hablo de enfrentarse a la realidad
por muy cruda que se torne,
hablo de mantenerse erguido,
hablo de campos de batalla y luchas internas.

Hablo de orgullo y redención.
Hablo de pagar tus errores
con la honestidad
de tu propia responsabilidad.

Hablo de caminar descalza.
Hablo de amar y no morir en el intento.
Hablo de suspiros y lágrimas,
hablo de palabras y nostalgia.

Hablo de tantas cosas...

Tanto tiempo a mi lado.
Tanto tiempo intentándolo.
Tanto tiempo viviendo,
entre un cielo y un infierno.

No... Las palabras
no se las lleva el viento,
es el tiempo el que nos pone
a cada cual en nuestro sitio.

Cuantas veces soñé a robar
un instante al destino
uno tan eterno como divino
uno, solo uno, nuestro momento, amor.

Y aunque con ello
me hubiese ganado un lugar
en la antesala del infierno,
no hubiese dejado que nadie me lo hubiese impedido.

Todos los dioses
existentes y omnipresentes
y a los que desafié en tantos momentos
saben que no miento al gritarlo.

Hablo de estar aquí sin querer hacerlo.
Hablo de ser fuerte.
Hablo de blandir al aire tu sable.
Hablo... únicamente... de... CORAJE.

Cuantas veces quise.
Cuantas veces soñé.
cuantas veces perdí.

Cuantas veces, amor,
cuantas veces me creí rendir
y sin embargo
cuantas otras sobreviví.

viernes, 15 de marzo de 2013

The last day


Como dice la canción
que suena de fondo:
¡Y si hoy fuese el último dia!

Sobre las ruinas de la conciencia
o más allá
de la creencia más compleja.

Sobre la realidad abstracta
o sobre las decisiones
que describen aquellos
momentos más concretos.

Encima de la claridad emergente
o en el vértice opuesto de la ciencia.
Aquel planeta solo es producto
de una mente inquieta.

¿Cuantas veces viste
sobre el espejo
el reflejo de alguien
que se alejaba bastante de ser perfecto?

Sobre la superficie transparente
de un mundo inventado
pero puesto del revés:
¡Yo también me apunto!

Sobre un verso
puede existir una verdad,
una nube de mentiras
o simplemente un universo escondido.

Un universo de momentos
donde cada instante,
por muy poco intenso que fuese
no habría con qué pagarlo.

Las últimas palabras
y las más bellas fotografías,
el sol de mediodía.
en medio de una primavera de película.

Siempre hay una primera vez
con una fecha grabada sobre
la corteza de un árbol
o en el anverso de una pulsera de mano.

Siempre existe un puede ser;
pero nunca tendrás otra ocasión
de vivir dos veces ese: ¡The last day!
del que habla la canción.

El corazón cuando se detiene de verdad
lo hace para no dar marcha atrás.
Y atrás quedará
entonces todo lo demás.

Sobre la memoria
grabaré mi identidad.
Nunca podrás detener el tiempo,
ni desvelar tu último secreto.

Puede que para el resto
sea un día más.
¿Pero para tí, todo lo demás
será del todo cierto?

Sobre las ruinas de la conciencia
o más allá
de la creencia más compleja.

Nunca más tendrás la oportunidad
de vivir dos días de manera igual.
Son cosas de la ciencia.

Pero yo me pregunto:
¿Por qué hacerlo?

¡If today was your last day!

viernes, 1 de febrero de 2013

Enterré la fe

Enterré la fe
bajo una fría losa de soledad,
allá donde la hierba
no crece en los bosques,
porque hasta la verdad es cuestionada
con argumentos de relatividad.

Escondí la cabeza bajo el ala,
maldije mil veces al día,
la insolencia de un mal día,
aquel que jamás
me supo a poesía.

Procuro no saltarme las reglas;
pero tampoco evito incumplirlas,
cuando alguna de ellas conmigo
en mi camino se tropieza.

No confieso mis pecados
ante el altar maldito de nadie,
ya no.

La vida me hizo tanto daño
que por no sentir no siento,
ni siquiera lo que se siente al sentir
esto tan adentro que siento.

Yo también quise parar el mundo
y bajarme en el primer andén.
Quise dar media vuelta
para no enfrentarme
con los fantasmas del destino.

Quise enfrentarme al crepúsculo.
Osé embaucar a un arco iris,
al que le sobraban tonalidades
y le faltaba intensidad.

Ya no, ya no creo en casi nada,
el cristal de bohemia de mi corazón
saltó en mil pedazos
haciéndose añicos.

Donde estaban entonces
todas y cada una
de mis inciertas creencias...

Hoy me senté de nuevo
ante la soledad de mi conciencia,
haciendo memoria cercana
del pasado presente
que se cuela cada noche entre el hueco
dejado entre mi alma y la almohada.

No me resigno,
y aún camino, vivo,
miro y sonrío.

Esta intrincada nostalgia
parece haberse convertido
en una segunda epidermis,
que sin pedir permiso
me grita al oído silencios de amor.

No, ya no, ya no sé lo que siento
y aunque de puertas para fuera
todo parezca que nunca cambió,
los cuentos de hadas se esfumaron
y la buena magia fue desapareciendo,
dejando pasa a los malos trucos de adviento.

Ya no pregunto, ahora acepto.
Ya no divago, ahora escribo.
Ya no sueño,
tan solo intento conciliarlo.

Apenas duermo,
y sigo como siempre
diciendo que casi nunca miento.

No hinco mi rodilla ante nadie,
y quizá no me gane el cielo;
pero es que a estas alturas,
tampoco creo que lo quiera...
supongo... que ya no...

lunes, 21 de enero de 2013

Ando por ahí medio loca

Ando por ahí medio loca,
sin saber mucho o poco
con Moleskine y una pluma,
que aún no tiene nombre
comiéndome de un lado a otro el coco.

Como una vagabunda
que ansía palabras.
Como una princesa destronada
que aspira a un castillo,
donde las arcas
estén repletas
de letras y frases
tan bonitas como bellas.

Ando por ahí medio loca.

Los trotamundos son esos
viajeros infatigables
de búsquedas imposibles
cuestionables, enajenadas, absurdas,
e incluso espléndidas.

Ando por ahí medio loca,
todo me sabe a poco,
todo se convierte en un foco
que ilumina la salida del pozo.

El verbo amar
va grabado en la sangre
desde mucho antes
de que alguien te amara...

A ese amor
nada es comparable.

El amor es compañía;
pero sobre todo
el amor es anarquía,
nadie conoce el secreto,
nadie se hizo aún con su fórmula,
nadie aprendió completa su filosofía.

No es poeta quien escribe,
ni tampoco el que solo existe.

Es poeta quien ama,
desde el alba de una fría mañana,
hasta la mañana
de la siguiente mañana.

Con el único propósito
de seguir escribiendo
mañana tras mañana,
hasta que una fría mañana
te desnude por completo el alma.

El tiempo de redimirse
no es finito,
tiempo hay para todo
lo que no hay es vida
para poder templar ese tiempo.

La vivacidad de un iris,
las tonalidades y aureolas
de un colorido arco iris...

El acecho de un verso
para poder atrapar su esencia,
esa cristalina transparencia
que se esconde
tras la simple
y grandilocuente literatura
de una sola letra.

Un verso,
que hacer cuando una
atrapa un verso.

Pues eso, hacer
lo único que con un verso
puede hacerse:
¡Soñarlo, escucharlo,
adornarlo, acunarlo,
escribirlo y después y solo después
recordarlo, siempre recordarlo!

Un café sin azúcar amarga;
pero cuando una
se acostumbra a ese paladar,
más nunca lo tomará de otra forma.

Algo así ocurre con la literatura,
algo así ocurre con los poemas
muchos pueden ser tristes
o causar pena,
desesperación o desasosiego.

Otros muchos egocéntricos,
misteriosos, épicos,
excéntricos otros...

Pero cuando una los prueba
y saborea por vez primera
cuando los siente
desde las entrañas del alma,
más nunca volverá
a observar ni a vivir la vida, su vida,
de otra sabia manera.

Tantas cosas quiero decir
con esta pequeña epístola,
que al final concluyo como comencé.

Ando por ahí medio loca
sin saber muy mucho
o simplemente muy poco.

A sabiendas que el comienzo
es un final de un texto
o un punto y coma
en mitad de un verso.

Una coma bien puesta,
en su lugar de origen
donde poder manifestar
el privilegio de expresar una frase
que ya venía de vuelta.

Ando por ahí medio loca.